Pretencioso, pero mediocre

Los días calurosos de verano me ponen de mal humor, como a muchos me imagino. La idea de salir de mi zona de comfort (mi casa) y explorar una cafetería nueva no era muy llamativa, pero despues de que mi hermana me mandara mensaje contándome del mal día que tuvo en el trabajo, decidí que era buena idea salir por un café o matcha.

Encontré muchos posts acerca de este nuevo Café en Chula Vista, Káfe-Lum, muchas influncers estaban recomendando este lugar en sus reels en Instagram, promete ser un lugar con las vibras de Tulum, México. Recientemente fuí a Quintana Roo, y definitivamente me gustó la experiencia cafetera por ahí, y deseaba volver a esas vibras por un momento.

Emocionada y con tarjeta en mano (era quincena) me aventuré con mi hermana a este café. Primero que nada, la locación del café no se ve “ideal”. Al lado del café hay un local de clases de boxing; para poder pasar a la entrada del café debimos pasar por muchos jóvenes y niños lanzando golpes al aire, ya que el local es pequeño, y el aire caliente se encerraba, eran muchos niños que no cabían dentro, y salieron a entrenar en el estacionamiento.

El menú venia en la entrada, las dos jóvenes del mostrador estaban platicando entre ellas muy casuales, al vernos entrar nos dirigieron la mirada por un segundo y después continuaron platicando entre ellas como si nada, dándonos la espalda. (Ok, grosero).

Mi hermana trabaja en servicio al cliente, y yo igual lo hice por dos años, y sabemos bien que uno siempre debe de saludar o al menos darle la cara a la persona que vas a atender. El local se veía vacio, y ningua de las dos chicas estaban haciendo algo más que platicar, mi hermana y yo nos miramos y supimos enseguida como sería la experiencia.

Al leer el menú me llamó la atención un matcha de su seccion de “summer“. Se llama “Paradiso”, un matcha con mango y foam de coco. Mi hermana y yo ya estabamos listas para ordenar. Le llamé a una de las muchachas, siendo un café con temática mexicana, un menú con nombres en español y una empleada que se miraba hispanohablante le pedí en español. Ella me contestó en inglés, con un acento, que no tiene nada de malo, lo que me incomodó fue que el menú claramente decía “paradiso”, pero cuando se lo leí y pedí (y repetí tres veces) me miró extrañada, su compañera se acercó y me sonrió antes de corregirme.

-You mean “paradise”-

Lentamente (muy lento) se puso a agregar mi orden, pensamos que ya la había agregado debido a su silencio, y mi hermana procedió a pedirle su bebida (se vió arrimada a pedir en inglés esta vez). La jóven se tomó otro minuto y fue súper incómodo estar ahí paradas sin que nos volteara a ver.

-What else?-

-Tha’s it, the 2 drinks-

-Oh… I didn’t get the second one-

Mi hermana sonrió amable y le repitio la orden, nosotras teníamos más verguenza y pena que la propia empleada. Si no están capacitados para tomar una orden de bebidas (tienes un iPad que agrega todo por ti) y no puedes sonreírle una vez a los clientes (el local estaba vacío y nuestro único error fue entrar) no agarres un empleo en el que debes interactuar con personas. Para muchos, el ír por un café es más una experiencia que ir por una simple bebida, puede ser un intento de desestres como en nuestro caso, o el highlight del día para muchos. Si solo quisiera una bebida, la pido por Doordash y me ahorro el mal rato, los silencios incómodos, y la propina por una bebida hecha a la mala.

Si esperas un servicio que te haga querer volver a visitar la cafetería, mejor no vayas.

El matcha que pedí fue tan dificil de tragar como la actitud de las empleadas. Era muy espeso, no sentí el matcha en ningún sorbo, y el coco nubló cualquier rastro de sabor. El mango con leche no fueron ideales en ningún sentido, y con la esperanza de rescatar la bebida después del primer sorbo, mezclé la bebida, pero el foam llegó hasta las profundidades del vaso y arruinó lo irrescatable aún más; mi veredicto final para la bebida es: 1.5/10.

Por otro lado, el matcha de mi hermana estuvo rico (Blumberry matcha), no era dulce y le faltó más sabor a “pasto” según ella, pero en general fue un 7/10.

En general, a pesar de que solo fuí por un matcha, no me quedaron ganas de regresar a probar el resto de su menú. Veo muchos videos de gente que espera hasta 45 minutos por una bebida. Si quieres ir por unas fotos aesthetics fórmate a la linea, pero el ambiente es lo único que “destaca”; son las vibras playeras mexicanas, pero me sentí más como un local de Tulum pagando para entrar a una playa gratuita de wannabes. No tienen ni el servicio, ni el nivel de bebidas que aparentan, y su fama se basa en fake it until you make it.

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